Por gustar a los demás, vendemos nuestro gusto a cualquier postor. Sin caer en el mal gusto, éste pierde su valor y si algún día lo tuvimos, lo perdemos.
Nadie nos asegura que prostituyendo nuestro gusto alcancemos los anhelados gustos de los demás. ¿Pero en caso de conseguirlos, qué valor tendrían?

Performance realizada el 27 de mayo de 2017, en Barcelona
Curator Damian Pissarra

Para ver el vídeo: https://vimeo.com/221783967

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