Hay fábulas que sostienen el mundo, otras, lo encubren.
Inventamos mitos que transforman el dolor en ilusión, la ausencia en promesa.
Pero en el umbral de lo real, ya no hay almohada ni consuelo: solo dientes convertidos en balas, y manos que sostienen lo que no se atreven a soltar.
Las estructuras que prometieron proteger la vida ahora administran el conflicto.
En nombre de la paz, dilatan la guerra.
En nombre del derecho, gestionan la excepción.
La violencia no es un error del sistema: es su mecanismo de funcionamiento. El poder no grita, no dispara, no sangra. El poder sonríe.
Una sonrisa hueca, de geometría perfecta pero incompleta; una mueca que revela no la falta de capacidad, sino la voluntad de no intervenir.
El vacío ya no está en la boca, sino en el lenguaje: en cada palabra neutral, en cada discurso ‘equilibrado’ que equidista entre el asesino y su víctima.
El ratoncito ‘Peres’ no existe. Nunca existió.
Y si alguna vez existió, fue un invento para dormir al niño, mientras el adulto cerraba el trato.
Este no es el final de la fábula.
El Ratoncito Peres no existe
Fotoperformance
Dimensiones 54 x 72 cm
2025