Nada desaparece. Solo cambia de cuerpo.
Hemos perfeccionado el arte de la desaparición. Limpiar, borrar, expulsar o desechar son gestos que sostienen la ficción de un mundo donde las consecuencias siempre ocurren en otra parte. La materia, sin embargo, no conoce el olvido. No distingue entre lo que decidimos conservar y lo que preferimos expulsar de nuestra mirada.
En WIPES OUT, esa ficción se desplaza hacia el cuerpo. No como una identidad cerrada o un organismo autónomo, sino como un espacio de tránsito donde las categorías con las que ordenamos el mundo —género, naturaleza, cultura o especie— pierden la estabilidad que les atribuimos. El cuerpo deja entonces de ser un límite para convertirse en un lugar de intercambio.
La secuencia en stop motion insiste en esa condición. Ninguna imagen alcanza un estado definitivo; toda forma contiene ya la siguiente. Lo que cambia no es únicamente el cuerpo, sino la idea misma de separación.
Solo entonces comprendemos que aquello que creemos expulsar nunca abandona el mundo. Permanece, circula y regresa transformado. No existe un afuera para la materia, como tampoco existe un afuera para los cuerpos.
Wipes out no habla del residuo. Habla de aquello que cambia de cuerpo.
Wipes out
Vídeo
Duración: 27 segundos (Bucle)
2026