Black hole

Una cartografía invertida, cóncava, oscura y silenciosa. Un mapa de España de gres negro bruñido se hunde hacia su centro —Madrid— donde un desagüe
metálico, destapado, apunta a un destino común: la fuga, el vaciado, el
arrastre. Desde el techo cuelga el tapón, encadenado, sin ejercer su función.
No es contención ni promesa: es un gesto suspendido, deliberadamente
postergado. La escultura opera así como un artefacto visual cargado de
resonancias políticas, territoriales y filosóficas.
A medio camino entre jofaina ritual y sumidero nacional, la pieza ofrece una
crítica aguda al proyecto de unidad territorial español —y, por extensión, a
cualquier modelo estatal que convierta la cohesión en mecanismo de control—.
Este mapa, vuelto recipiente, no recoge agua, sino ideología. Su forma
cóncava sugiere un territorio que se rinde al agotamiento: un ciclo de
centralización que no redistribuye, sino que absorbe. El centro ya no es
equilibrio, sino punto de fuga.
Ese núcleo impuesto se revela como un dispositivo de extracción. El desagüe
simboliza una forma de poder que succiona sin retorno: que concentra, vacía, consume. Una imagen contundente del presente político: se exige cohesión, pero se niega la participación; se invoca la unidad, pero se teme la disensión.
Desde una perspectiva decolonial y rizomática, el territorio no es plano ni
pacífico: es sensible, plural, conflictivo. No se traza desde el centro, sino desde los bordes. Siguiendo a Judith Butler, podría decirse que esta escultura subvierte el “marco regulador” del Estado-nación: lo curva, lo transforma en cuenco, en posibilidad de derrame.
Al convertir el mapa en una jofaina —objeto humilde, doméstico, que recoge restos y permite el aseo—, la obra rompe con la monumentalidad del nacionalismo clásico. El gres negro, táctil y telúrico, ancla la pieza en la tierra, pero no para celebrarla, sino para mostrar su fragilidad. En tiempos en que el discurso ultraconservador se intensifica en España, en Europa, en el mundo, el centro se transforma en sumidero. La libertad se escurre por el desagüe, mientras la estética de la unidad permanece pulida, bruñida e intacta. La escultura no propone soluciones, pero sí una advertencia clara: toda estructura que vacía los márgenes en nombre de la unidad cava, sin saberlo, su propia desaparición.

BLACK HOLE
Gres negro bruñido, desagüe metálico, tapón de goma y cadena
Dimensiones variables
2024