EASY IRON, Action painting

“La historia de la pintura es también la historia de quién tiene permiso para
dejar huella sobre el mundo.
”
— Adaptación libre de Griselda Pollock


Una intervención mínima y al mismo tiempo devastadora sobre un objeto
cotidiano: una camisa blanca colgada de una percha de acero inoxidable,
marcada a la altura del corazón por una quemadura de plancha. Esta obra,
fruto de una acción performativa, reconfigura el concepto mismo de pintura
como rastro, como inscripción de un gesto humano sobre una superficie,
desbordando los marcos disciplinares tradicionales para abrir una crítica afilada hacia las estructuras de poder que configuran lo doméstico, lo amoroso y lo artístico.
El título, una combinación entre la inscripción interna de la prenda —Easy Iron (fácil de planchar)— y una alusión directa al Action Painting de Jackson Pollock, funciona como una estrategia doblemente irónica. Por un lado, remite a la supuesta facilidad que la tecnología moderna ofrece al trabajo doméstico, encubriendo la persistencia de una división sexual del trabajo profundamente enraizada. Por otro, reescribe la historia canónica del expresionismo abstracto —y con ello, de la masculinidad autoritaria que lo representaba— desde una óptica crítica y decolonial. Si Pollock «pintaba con el cuerpo», Guimarães quema con el símbolo: un electrodoméstico convertido en instrumento de inscripción conceptual, política y afectiva.
La marca de la plancha no es solo una huella térmica sobre la tela: es una
señal del cuerpo ausente, una quemadura en el lugar exacto donde el
imaginario romántico sitúa el corazón, ese órgano tantas veces
instrumentalizado por el patriarcado como dispositivo de entrega, sacrificio y pertenencia. En este sentido, la obra se enmarca en una crítica profunda al
amor romántico como ideología: una forma de regulación emocional y simbólica que ha operado históricamente como vector de manipulación, sumisión y violencia contra las mujeres.
Con una formalización que retoma tanto la poética material del arte povera
como de los dispositivos del arte conceptual, una camisa de vestir, una pieza de ropa masculina que, sin embargo, porta los códigos del daño inscrito en las memorias corporales que la feminización del trabajo doméstico y los cuidados ha producido históricamente. La quemadura no solo remite a la violencia invisible de lo cotidiano, sino que también subvierte la función decorativa de la pintura. Aquí, el “gesto” pictórico no busca la expresión subjetiva del yo, sino la denuncia de una estructura colectiva. La obra se vuelve así política, no por su temática, sino por su forma de producción y su modo de inscribirse en la tradición del arte.
Desde una perspectiva feminista, la obra puede leerse como una forma de «arqueología del presente» (Donna Haraway), en la que objetos banales —una camisa y una plancha— revelan las tecnologías de género que conforman nuestras formas de vida. EASY IRON, ACTION PAINTING se convierte así en un espacio de fricción entre lo íntimo y lo estructural, entre lo mínimo y lo monumental, entre la estética y la ética.
En tiempos donde el gesto artístico tiende a diluirse en lo espectacular, esta
pintura nos recuerda que la acción más radical puede ser aquella que, como un hierro caliente, deja marca allí donde parecía solo haber rutina.

EASY IRON, Action painting
Técnica mixta sobre camisa de algodón y percha de acero inoxidable.
Resultado de la performance IRON MAN realizada el 7 de marzo de 2025
81 x 62 cm
2025